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MARIO CALVIT EN CHIRIQUÍ, EL CAMINO DEVELADO

Glosas Culturales - Pintura, Escultura (Artes plásticas)

MARIO CALVIT EN CHIRIQUÍ, EL CAMINO DEVELADO

Sede: Casa Cultural La Guaricha - Junio 2 al 30 de 2011

David, Chiriquí, Panamá

25 acrílicos de mediano formato sobre papel

                Por iniciativa de la Fundación para las Artes Montilla e Hijos y de la Casa Cultural La Guaricha, con la colaboración de la Pinacoteca de Arte Contemporáneo de Chiriquí y de la página www.chiriquicultural.com, se presenta en el Valle de la Luna esta primera muestra individual de las obras del maestro Calvit, un verdadero regalo pictórico para los chiricanos.

                El maestro Mario Calvit posee una obra de extraordinaria reciedumbre, con un manejo cromático contenido, que explora atmósferas donde la luz se desprende, inmanente, para concebir superficies que conspiran contra la eternidad. El mundo de Calvit es humano, pétreo, viril, en una tensa conflagración; sucede en silencio, en el resplandor último que nos aboca a la tragedia o la nostalgia. Casi podríamos afirmar que, viéndolos, estos  paisajes calcáreos y solitarios expresan un mundo devastado.

                Pero en Calvit prevalece la esperanza y la confianza en esta hueste de hombres y mujeres propensos a la vida, a la fraternal búsqueda de lo evanescente, al encuentro con las posibilidades externadas en el periplo interior que conlleva ese encuentro que, anotado en nuestra memoria genética, nos impele a ciertas ansias innominadas. De alguna manera factible, Calvit nos devuelve el mundo concebido en expiación y desmesura, en alegría y candor.

                J. D. Salinger, en su retiro creativo enunció: “El único objetivo de un artista debe ser aspirar a alguna clase de perfección, y en sus propios términos, en los de nadie más…” Mario Calvit ha caminado su propia ruta dentro de la pintura panameña, fuera de modas o esteticismos, su impronta es la concreción de una obra personal y próxima, valerosa y franca, insobornable   y evocativa.

                Para el arte panameño, Calvit es el referente en cuanto afirmación de la contemplación de las vastedades edificadas en soledad compartida, en ese viaje turbulento que divisa la tierra sin promesas ni glorias pero con nuestro propio contenido; construida con nuestro esfuerzo, con nuestros sueños y con nuestras miserias, con nuestro sudor y eventualidades. En fin, nosotros en el espejo ciego del destino.

                “El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos”, escribe Ítalo Calvino en Las ciudades invisibles. Calvit se enfrenta al infierno cotidiano y nos describe las posibilidades del retorno y de la promesa por cumplir. A nosotros toca, en este camino develado, marcar el derrotero para concretar el regreso al horizonte y en fervor inusitado reinstaurarnos en el resplandor de esta tierra construida por y para todos. Con el sudor y la sangre de todos. En un presente para todos.

Manuel E. Montilla

David, Chiriquí, mayo 24 de 2011.

 

CALVIT: ROSTROS, NIEBLAS, EMOCIONES Y PAISAJES DETRÁS DE LOS PAISAJES

Glosas Culturales - Pintura, Escultura (Artes plásticas)

CALVIT: ROSTROS, NIEBLAS, EMOCIONES

Y PAISAJES DETRÁS DE LOS PAISAJES

 

Texto: Dimas Lidio Pitty

Pareciera que las texturas, los tonos, las líneas y las figuras están ahí; pero no es cierto: están más allá, en otra dimensión, acaso impalpable, quizás imperceptible.  Nuestros ojos no captan unas cuantas muestras más de manido y exangüe manierismo surrealista; ni otra aplicación rutinaria, forzada y vacua, del sicoanálisis, sino, más bien, aproximaciones, vislumbres, disolvencias y destellos fugaces de los múltiples planos, fracturas y vericuetos de la memoria.  Rostros, cuerpos, nieblas, rocas, aguas, objetos, animales, árboles, simultáneamente emergen y se esfuman, como sueños o apetencias o pompas de jabón. También se percibe un efluvio vagamente erótico, cual aroma de la noche en el aire del alba, en la luz del momento. Eso ocurre, por ejemplo, en Barranco iluminado, en Arrecife iluminado; y emociones más complejas y oscuras afloran de (y frente a) obras como Mariposa, Bosque, Dramaturgia, Sequía, Puertas antiguas iluminadas y 9. De la serie luna. Así, un vínculo de magia, de iniciación, de enigma surge y se establece entre obra y espectador. Los materiales, las técnicas, los colores utilizados cuentan, naturalmente, pero no son determinantes; en cambio, sí lo son la actitud, el ánimo, la mirada, el gesto. Y sobre todo vale el conjunto, que en cada obra es afán de totalidad, de plenitud; o sea, en síntesis, la expresión de un artista ante el mundo y ante sí mismo. Eso dice el maestro Calvit. Y no debemos entender otra cosa.

 

Dimas Lidio Pitty

Potrerillos, 12 de mayo de 2011

 

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